Barranquismo es una palabra que todavía no existe en ningún diccionario. Es
una técnica escultórica local sobre tierra que se asoma a un espacio desde un
barranco mirador, creada por un obrero del municipio, Efrén Hernández, con
grandes cualidades y enorme vocación escultórica En ese barranco el artista, con
palín y regatón en manos va elaborando figuras, casi todas características de
las culturas precolombinas, que luego cubre con cemento y arena pasados por
agua. Lo que fuera en la antig?edad una forma de expresión indígena es hoy un
importante hito del arte urbano en Armenia.
Hoy se pueden apreciar tres grandes obras de esta naturaleza en Armenia, pues
siete más que había en diferentes sitios de la ciudad han desaparecido por
distintos motivos.
La primera está en la entrada a la ciudad por el oriente, barrio María
Cristina. Se denomina Diálogos de pensamiento. Son
figuras de hombres y mujeres precolombinos dándole la bienvenida y la despedida
a la gente. Pero al tiempo tienen algo de cósmico, como el tercer ojo, y una
profunda relación con el amor.
La segunda es la Alegoría al agua, ubicada en la
Avenida Bolívar, en el barranco de la estación eléctrica Regivit. Hay plasmadas
allí montañas por donde baja el agua, una figura humana que simboliza al dios
Montaña, un indio que recoge el agua en una hoja de plátano, un campesino que
hace lo mismo pero en una guadua y el tronco y el hacha, símbolos de la ciudad,
rodeados por el moderno acueducto.
Y la tercera escultura está en la Avenida Ancízar López López, se trata de
una alegoría a Armenia, donde también aparecen figuras precolombinas, máscaras,
penachos de águila, poporos, caimanes, una silueta de la iglesia catedral de la
ciudad y lo que el autor llama un grito cósmico, dado por un hombre en defensa
de la tierra.
El escultor, Efrén Hernández, trabaja sin descanso para dejarle a la ciudad
una cantidad grande de obras de este tipo, pero también prepara una escuela de
barranquismo para que la técnica no desaparezca.